3.7 La Guerra de los Treinta años y la pérdida de la hegemonía española en Europa.



Felipe III (1598-1621)

Durante este reinado se interrumpió la tendencia belicista del siglo anterior y la monarquía española vivió un periodo de paz. Dos fueron las circunstancias que permitieron esta situación. Por un lado la muerte de Isabel I de Inglaterra posibilitó la firma de la paz con este país al año siguiente (1604). Por otro lado la ruina financiera de la Corona obligó a firmar con Holanda la tregua de los Doce Años en 1609. Desde esa fecha y hasta el final del reinado no hubo intervenciones exteriores destacables.

Felipe IV (1621-1665)

En 1618 comienza la Guerra de los Treinta Años con la segunda defenestración de Praga. España no iniciará las hostilidades hasta 1621, fecha en que vencía la tregua con las Provincias Unidas. Durante los primeros años los Habsburgo llevaron la iniciativa gracias al camino español y su superioridad militar: rechazo de la invasión danesa de 1625, la rendición de Breda (Ambrosio Spinola), derrota inglesa en Cádiz, recuperación de Bahía, etc.

Sin embargo la guerra cambió de rumbo, sobre todo debido a problemas económicos (captura de la flota Indias en 1628) En 1629 se produjeron los incidentes de Mantua que terminaron con una paz desfavorable en 1631. La intervención sueca en la Guerra desde 1630 supuso un retroceso de los imperiales hasta la contundente victoria de Nördlingen en 1634. Esto provocó la intervención francesa a partir de 1635. Aunque en la campaña de Francia de 1636 se llegó a amenazar París a la larga la intervención supuso la derrota española. En 1639 se producía la derrota naval de Las Dunas que suponía la quiebra de la supremacía marítima española.

Richelieu moría en 1642 y Luis XIV llegaba al trono el año siguiente, fecha de la derrota de Rocroi. La guerra continuó entre España y Francia pese a la firma de la paz de Westfalia en 1648 donde por ejemplo se reconocía la independencia de la Provincias Unidas. Lo que ahora se dilucidaba era la hegemonía europea. La entrada en guerra de Inglaterra y la pérdida de dos flotas de Indias en 1656 y 1657 llevaron a la monarquía a una situación límite.

En 1658 se producía la derrota de don Juan José de Austria en la batalla de las Dunas que provocó el definitivo acuerdo o paz de los Pirineos de 1659. Se cedían el Rosellón y la Cerdaña, además de algunas plazas en Flandes (Metz o Verdún) También se acordaba el matrimonio de Luis XIV con María Teresa de Austria, hermana de Felipe IV. Se producía así la pérdida de la hegemonía española.

Además ese mismo año don Luis de Haro era derrotado en Elvas en un fracasado intento por recuperar Portugal. En 1664 se produjo la Batalla de Castelo Rodrigo y la derrota definitiva en la Batalla de Montes Claros en 1665. Definitivamente se reconocía la independencia portuguesa en el acuerdo de Lisboa de 1668, ya durante el reinado de Carlos II.

Carlos II (1665-1700)

La política exterior durante el reinado del último de los Austrias estuvo marcada por el desinterés en los problemas europeos y la preocupación por mantener el control del Mediterráneo Occidental y la carrera de Indias. Sin embargo la debilidad militar fue aprovechada por la Francia de Luis XIV para ampliar sus dominios.

3.9 Crisis y decadencia de la Monarquía Hispánica: el reinado de Carlos II y el problema sucesorio.

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CARLOS II (1665-1700)

Regencia de Dª Mariana de Austria (1665-1675)
  • Padre Nithard (1665-1668)
  • Don Juan José (1668-1669)
  • Fernando de Valenzuela (1669-1675)
Mayoría de edad (1675-1700)
  • Fernando de Valenzuela (1675-1677)
  • Los tres siguientes son Primeros Ministros: D Juan José (1677-79), Duque de Medinaceli (1679-1685), Conde de Oropesa (1685-1691)
  • Desde 1691 se gobierna sin validos.
REGENCIA DE MARIANA DE AUSTRIA (1665-75).

Felipe IV estableció en su testamento un organismo consultivo, la Junta de Gobiernopara que ejerciera el poder tras su muerte, dejando a Mariana como figura decorativa. En esta Junta se integraba a miembros de la alta nobleza y el alto clero, junto a los primeros magistrados de la nación. La viuda rechazó a la Junta y, para gobernar, se valió de un hombre de su confianza, su confesor, el padre Nithard.

En 1665, formó parte de la Junta de Regencia por expreso deseo de la reina, obteniendo del papa el cargo de Inquisidor General para el jesuita y convirtiéndose en el personaje más influyente de la corte. Sus fracasos en la paces de Aquisgrán y Lisboa (1668) le granjearon la enemistad de los miembros de los Consejos y especialmente de don Juan José de Austria, con quien inició una dura "pelea" en la que el infante obtuvo la victoria. El 25 de febrero de 1669 Nithard abandonaba Madrid para ser nombrado embajador en Roma.

Era hijo de Felipe IV y la actriz María Calderón, más conocida como la "Calderona". Don Juan José de Austria. Fue nombrado comandante de los ejércitos de Cataluña y en 1652 tomó Barcelona, pasando al año siguiente a ser Virrey de Cataluña. Presionó para la caída de Nithard pero la reina prefirió nombrar a Velenzuela en su lugar. Se asentó en Zaragoza donde volvió a presionar para acabar con el gobierno de Valenzuela, realizando un auténtico golpe de Estado que le permitió hacerse con el poder en enero de 1677, gestionando los asuntos de la Corona hasta su fallecimiento.

Mayoría de edad (1675-1700)

Fernando de Valenzuela era hijo de un capitán español con destino en Nápoles, ingresó en la casa del duque del Infantado como paje. Se convirtió en confidente de la reina y puso en marcha una meteórica carrera culminada con el nombramiento de marqués de Villasierra. No ostentó ningún cargo público pero dirigió los asuntos del país desde su posición de consejero. Intentó ganarse la voluntad del pueblo madrileño abaratando los productos de primera necesidad y organizando continuas fiestas, pero no consiguió mucha popularidad. La presión nobiliaria y la popularidad de don Juan José provocaron la huida de Valenzuela a El Escorial el día de Navidad de 1677, siendo detenido y encarcelado en el mes de enero. Despojado de sus dignidades, fue desterrado a Filipinas. Entre 1677 y 1679 ejerció de valido don Juan José de Austria.

El Duque de Medinaceli, fue nombrado primer ministro por Carlos II a la muerte de don Juan José de Austria. Inició una política económica de carácter reformista, a través de la Junta de Comercio y Moneda. La devaluación monetaria que puso en marcha llevó al colapso de precios y al acaparamiento de granos lo que provocó indirectamente diversas bancarrotas. El estallido de motines en varias ciudades motivó el abandono del gobierno por parte del duque.

El Conde de Oropesa. En 1684 es nombrado presidente del Consejo de Castilla y al año siguiente ocupa el cargo de primer ministro. Sus intereses se concentraron en solucionar los graves problemas económicos del Estado, arreglando la Deuda y aliviando de sus fuertes cargas fiscales a los súbditos. Las reformas estaban encaminadas a reducir los gastos de la Casa real, suprimir los impopulares millones y realizar una devaluación monetaria consistente en reducir en un 20 % el valor de las monedas de plata. Este ambicioso programa económico contó con una pertinaz oposición nobiliaria y eclesiástica, encabezada por el cardenal Portocarrero y el duque de Arcos. La muerte de la reina María Luisa de Orleans en 1689 motivó la caída de uno de los principales baluartes de Oropesa, enemistándose con la nueva reina -Mariana de Neoburgo- lo que motivó que el rey Carlos II le retirara su confianza en 1691. En 1696 era nombrado Presidente del Consejo de Castilla debido a la fuerza que manifestaba el partido francés y dos años después volvía a ocupar el cargo de primer ministro. Su candidato a la sucesión sería José Fernando de Baviera pero la repentina muerte de éste en febrero de 1699 motivó su apoyo a la candidatura austríaca encabezada por el archiduque provocaba un motín -llamado de los gatos- y el conde era retirado de todos sus cargos y enviado al exilio. Carlos. En abril de ese mismo año Oropesa veía como el partido francés

Carlos II (1665-1700)

La política exterior durante el reinado del último de los Austrias estuvo marcada por el desinterés en los problemas europeos y la preocupación por mantener el control del Mediterráneo Occidental y la carrera de Indias. Sin embargo la debilidad militar fue aprovechada por la Francia de Luis XIV para ampliar sus dominios.

La guerra de Devolución (1667-68) enfrento a Francia con España y sus aliados, Holanda, Inglaterra y Suecia, concluyó con la paz de Aquisgrán, donde España tenía que ceder Lille y otras plazas fronterizas a cambio de recuperar el Franco Condado. En 1678 se rubricaba la paz de Nimega, donde la Gran Coalición pudo negociar con Luis XIV, España recuperaba plazas en Flandes a cambio de la cesión del Franco Condado. La tregua de Ratisbona en 1684 ratificaba más cesiones de plazas y territorios a Francia que serían restituidos a España en la paz de Rijswijk de 1697, aunque Francia obtenía el actual Haití.

El último foco de tensión fue la sucesión a la corona española, siendo los dos principales candidatos Felipe de Borbón y el archiduque Carlos de Austria. Luis XIV conspiró para la obtención de beneficios territoriales, primer y segundo tratados de partición, sin embargo la designación de Felipe V como rey lo que provocó fue una nueva guerra europea por la sucesión al trono español entre 1701 y 1714.

3.5. Exploración y colonización de América. Consecuencias de los descubrimientos en España, Europa y América.



1.- La Primera Vuelta al Mundo (1519-1522): La primera vuelta al mundo la completó en 1522 Juan Sebastián el Cano tras la muerte de Fernando de Magallanes.
2.- La conquista del continente (1519-1550): Méjico (1519-1535): La invasión del Imperio azteca fue protagonizada por Hernán Cortés que procedente de Cuba fundo Veracruz. Con 400 hombres llegó hasta la capital Teotihuacan y se entrevistó con el emperador Moctezuma. En 1520 tras la Noche Triste y la victoria de Otumba los castellanos conquistaron la capital (1521). En 1535 se crearía el vierreinato de Nueva España. Perú (1531-1542.): La anexión del Imperio Inca fue encabezada por Francisco Pizarro, el cual tras capturar a Atahualpa en Cajamarca tomo la capital (Cuzco) y fundó una nueva en Lima. En 1542 se creó el virreinato del Perú. Además, Chile fue conquistado por Pedro de Valdivia y Diego de Almagro, mientras que Pedro de Mendoza fundaba Buenos Aires en 1535.
3.- Los imperios azteca e inca y las causas de su caída. Ambos eran imperios de civilizaciones avanzadas y sólidas y las causas de su caída son, entre otras, las disputas internas, la existencia de pueblos sometidos, los elevados tributos, el que los pueblos pre-colombinos consideraron a los castellanos dioses o el armamento de estos.
4.- La explotación del territorio y la hecatombe demográfica. La conquista se realizó mediante expediciones particulares. Los colonos, unos 150.000, procedían principalmente de Extremadura y Andalucía. Inicialmente recibieron encomiendas hasta la publicación de las leyes de Burgos (1515). El trabajo forzado y las enfermedades produjeron una hecatombe demográfica.

5.- La polémica de los justos títulos. Al principio se revindicó el monopolio y la exclusión de otras naciones (Bula Inter Caetera) sin embargo, primero los portugueses y luego la piratería inglesa disputaron la posesión castellana, El derecho a someter a los indios fue suprimido por la Corona tras las protestas, como por ejemplo Bartolomé de las Casas o Juan Ginés de Sepúlveda.

EL IMPACTO DE AMERICA EN ESPAÑA


1.- Una nueva visión del globo: 

El descubrimiento de América el 12 de octubre de 1492 ha sido uno de los acontecimientos más importantes de la historia. Hasta la llegada de Colón los europeos solamente conocían Europa, la costa africana hasta el golfo de Guinea y Oriente Próximo. Algunos exploradores, como Marco Polo habían llegado hasta China o como Ruy González de Clavijo que llegó hasta Samarcanda a principios del siglo XV. 

El descubrimiento y los primeros viajes confirmaron la existencia de un nuevo continente, además en 1489 Vasco de Gama dobló Cabo de Buena Esperanza. En 1522 el viaje de Magallanes y Elcano demostró la esfericidad de la tierra. Los descubrimientos modificaron la cartografía y la navegación. Tras unos mapas rudimentarios, como el de Juan de la Cosa en 1499, las anotaciones y descripciones de los descubridores  como Cabeza de Vaca u Orellana permitieron mejorar las técnicas cartográficas. 

En cuanto a la navegación se perfeccionaron los métodos e instrumentos de situación (cálculos de longitud y latitud, secreto celosamente guardado por la Monarquía Hispánica durante dos siglos), cartas de navegación, construcciones de puertos y especialmente destaca la creación del Galeón, barco que dominó el océano Atlántico durante casi tres siglos. 

2.- La Casa de Contratación de Sevilla: 

En 1503 se estableció la Casa de Contratación en Sevilla, encargada, entre otras cosas de servir de aduana, control de la emigración, escuela de pilotos, centro de cartografía o de recaudar el quinto real. Todas las expediciones hacia América debían partir obligatoriamente de Sevilla. 

El monopolio de la Casa de la Contratación se complementó con el establecimiento del monopolio castellano para el comercio con las Indias. Otras naciones como Inglaterra y Francia recurrieron a la piratería y el contrabando, como respuesta se organizaron las Flotas de Indias. De Todas formas la piratería apenas logró capturar el 1% del total del tráfico marítimo entre España y América. 

3.- Economía: 

Los productos de origen colonial apenas repercutieron en la población peninsular, salvo el cacao o el tabaco. A finales del siglo XVIII el algodón, para la industria textil catalana, o la patata y el maíz en la zona Norte. Mucho más importante fue la llegada de la plata en grandes cantidades (San Luis de Potosí y Zacatecas), que tuvo como efecto una “Revolución de los precios” (Martín de Azpilcueta). Castilla por su parte suministró a las colonias trigo, aceite, ganado, vestidos o armas.

La Corona obtuvo unos ingresos importantes, especialmente con el quinto real, que permitió una agresiva e intensa política exterior. La plata fue usada en las guerras de Europa y no generando tantos beneficios en Castilla. El eje económico se trasladó del Mediterráneo al Atlántico, tanto en España como en Europa y avanzaron las técnicas mercantiles y bancarias. 

4.- Población y cultura

La sociedad castellana en América adoptó una mentalidad típicamente colonial: castellanos, criollos, indígenas y esclavos. 

La emigración a América fue un fenómeno relativamente escaso, unas 200.000 personas, casi en exclusiva hombres, además la Corona restringió el viaje a moriscos, conversos, minoría gitana o condenados por la inquisición. Procedían principalmente de Andalucía, Extremadura y Castilla. Por ello el fenómeno del mestizaje es una de las principales características de la presencia española en América.

El impacto cultural no fue menos importante. Los misioneros franciscanos y dominicos llevaron el catolicismo a los indios y España fundó universidades en México (1551) y en Lima (1555) hasta un total de 18. 

3.6 Los Austrias del siglo XVII: el gobierno de los validos. La crisis de 1640


FELIPE III (1598-1621)

  • Duque de Lerma (1598-1618)
  • Duque de Uceda (1618-1621)
FELIPE IV (1621-1665)

  • Baltasar de Zúñiga (1621-1622)
  • Conde-Duque de Olivares (1622-1643)
  • D. Luis de Haro (1643-1661)
  • De 1661 a 1665 el Rey gobierna personalmente

¿Por qué la figura del valido?

La opinión de muchos historiadores consiste en afirmar que los validos gobernaron porque los últimos Austrias carecieron de energía, de carácter, de talento político, etc.

Su elección dependía sólo del rey, la privanza fue una Institución irregular, no legal, suponía la unión de dos elementos de los que muchos monarcas no podían prescindir: amigo íntimo y trabajador eficaz. La tarea que competía a un rey era tan abrumadora que se comprende que dejara lo más pesado de la tarea a una persona de su confianza. Su origen hay que buscarlo en la propia mecánica burocrática y en la ineptitud de Felipe III, a causa de la cual se crea un cargo muy parecido al de primer ministro, pero que carece de nombre.

Las funciones del valido eran supervisar los consejos y manejar los Instrumentos escritos del gobierno. Además podía influir directamente en la política real aconsejando al rey, al que puede hablar como íntimo amigo. Cuando la corona delega competencias lo hace buscando un primer ministro; pero, al mezclarse poder y patronazgo, la corona pierde independencia; lo que empezó como delegación de poder, acabó como abdicación del control y pérdida del poder.

Felipe III:

La medida más importante del reinado de Felipe III fue la expulsión de los moriscos en 1609. Esta expulsión afectó a 273.000 personas y tuvo una especial incidencia en el reino de Valencia, el bajo Aragón y el reino de Murcia.

La comunidad mudéjar, que se vio obligada a cristianizarse formalmente a lo largo del siglo XVI, se había revelado como una minoría inasimilable. Vivían en localidades separadas y habían mantenido sus vestidos, su lengua y costumbres. Eran básicamente campesinos, que practicaban una agricultura especializada y de regadío, y que pagaban a sus señores feudales unos censos muy superiores a los de los campesinos cristianos viejos. Por esos motivos sufrían la animadversión de las clases populares y de los señores con vasallos cristianos viejos, mientras que sus señores eran sus principales valedores. En cambio los moriscos castellanos habían sido diseminados por las ciudades, donde realizaban diversos oficios como los de carretero, arriero o pequeño artesano., sin embargo en Castilla también eran socialmente rechazados.

La iniciativa de su expulsión partió de un colectivo militar, que alegaba una posible alianza entre las comunidades moriscas y los corsarios berberiscos, esto podría conducir a un desembarco de los turcos en las costas españolas. Quien más empeño puso en su expulsión fue el arzobispo de Valencia, Juan de Ribera, deseoso de imponer definitivamente en el reino la fe católica, muy en la línea de la Contrarreforma.

Ahora bien, el duque de Lerma hizo coincidir el decreto de expulsión con la firma de la paz de los 12 años con las Provincias Unidas, 9 de abril de 1609. La diáspora morisca se dirigió fundamentalmente al Norte de África donde fueron un importante factor de desarrollo, tanto en Túnez como Argel, pero llegaron a constituir repúblicas independientes como el caso de Rabat. Pero para algunas comarcas de Valencia, Aragón y Murcia supuso un agravamiento de la crisis demográfica de la que tardarían mucho tiempo en recuperarse. Hasta tal punto afectó esta pérdida de población que en 1614 se tuvo que reducir las tasas de intereses de los censales.

Felipe IV:

En la época de Felipe IV, hay un deterioro político y económico (Bancarrotas: 1627, 1643, 1656, 1664) enmascarado por la figura de Olivares. Este fenómeno no es únicamente hispánico, ya que el conde-duque pertenecía a la generación de consejeros reales, Richelieu, Strafford,etc., y creía, como ellos, en las grandes posibilidades que ofrecía una organización más racional del Estado.

En plena crisis institucional, con una monarquía desacreditada y unos reinos de España que habían perdido progresivamente la hegemonía en Europa, Olivares estableció un programa el Gran Memorial, para recuperar el poder del rey. Se trataba de una reorganización de los recursos, que se consideraban mal gestionados, de tal manera que los gastos derivados de la acción política fueran sufragados igualmente por todos los territorios, y no sólo por Castilla, mediante la Unión de Armas. Se intentó reorganizar la Hacienda y se intentó dar al gobierno una mayor capacidad de actuación y capacidad ejecutiva, mediante la concentración de poder en la figura del valido. Previa a su caía, la victoria de Fuenterrabia le proporcionó un último momento de gloria, si bien se realizó mediante recursos extraordinarios que ahondaron más si cabe en la crisis de la Haciendareal. Precisamente estos recursos provocaron la sublevación de Cataluña que a su vez posibilitó la separación de Portugal, hechos que provocaron su caída.

En 1643 es destituido por Felipe IV, retirándose a Loeches y posteriormente a Toro y falleciendo en 1645.


Introducción:

Como consecuencia de las continuas guerras que la monarquía afrontaba en Europa la década de 1640 constituye un periodo de revueltas y sublevaciones internas de gran importancia.

Con la llegada al trono de Felipe IV en 1621, se retoma la guerra contra los Países Bajos tras la Tregua de los Doce Años y se entra en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) ayudando al Imperio austriaco.

El valido, el conde-duque de Olivares, crea la Junta de Reformación, que redacta el Gran Memorial, y decide crear la Unión de Armas, un Ejército de 140.000 hombres al que Castilla y las Indias aportarían 44.000 soldados, Cataluña, Portugal y Nápoles 16.000 y Sicilia, Valencia y las islas del Mediterráneo 6.000.

En Castilla, el Rey tiene poder para reunir tropas y dinero, pero en otros Estados es necesario convocar Cortes en 1626.

De Aragón y Valencia obtuvo el costear 2.000 y 1.000 soldados al año durante 15 años, mientras que en Cataluña los diputados exigen la discusión de los Memoriales de Agravios antes de cooperar. El Conde-Duque, indignado, abandona Cataluña sin cerrar Cortes.

CATALUÑA:

En 1639 Olivares elige deliberadamente a Cataluña como frente para atacar a Francia e intentar que Cataluña contribuyese a los esfuerzos militares. Un ejército de unos 9.000 soldados pasó el invierno en el frente catalán que debe mantenerlo, provocando numerosos enfrentamientos y conflictos.

Así, el 7 de junio de 1640, se produce el Corpus de Sangre: un grupo de segadores sublevados asalta el palacio del virrey, el conde de Santa Coloma, y lo asesina.

Pau Claris convoca la Junta de Brazos y Cataluña se declara como una república independiente bajo la protección de Luis XIII (Pacto de Ceret) y el 23 de enero de 1641 reconoce a Luis XIII como conde de Barcelona.

Olivares envía un ejército de 20.000h para recuperar Cataluña, pero es derrotado por las tropas franco-catalanas en la batalla de Montjuic.

Cataluña se encontró siendo el campo de batalla de la guerra entre Francia y España e irónicamente se pasaron a la situación que durante tantas décadas habían intentado evitar: Sufragar el pago de un ejército y ceder parcialmente en su administración a un poder extranjero, en este caso el francés. La política francesa respecto a Cataluña estaba dominada por la táctica militar y atacar Valencia y Aragón.

Luis XIII nombró un virrey francés y llenó la administración catalana de conocidos pro-franceses. El coste del ejército francés para Cataluña era cada vez mayor, y cada vez más se mostraba como un ejército de ocupación. Mercaderes franceses comenzaron a competir con los locales, pero favorecidos por el gobierno francés que convirtió a Cataluña en un nuevo mercado para Francia. Todo esto, junto a la situación de guerra, la consecuente inflación, plagas y enfermedades llevó a un descontento de la población que iría a más conscientes de que su situación había empeorado con Luis XIII respecto a la que gozaban con Felipe IV.

En 1651, tras ser nombrado virrey de Cataluña, don Juan José de Austria comienza el asedio de Barcelona que se rendirá al año siguiente, aunque los enfrentamientos continúan hasta la Paz de los Pirineos de 1659.

PORTUGAL:

En diciembre de 1640, ante los problemas que les acarrea la Monarquía Hispánica, los portugueses detienen a Margarita de Austria y la escoltan a Castilla, declarando al duque de Braganza rey, Juan IV. En 1659, con el valido Luis de Haro, el ejército español trata de recuperar Portugal pero es derrotado en Elvas.

Además, se producen intentos de rebelión en otros territorios:

En Andalucía se descubre en 1641 una conspiración dirigida por el marqués de Ayamonte (a quien se ejecuta) y el duque de Medina-Sidonia (multado y desterrado).

En 1646 Aragón se producen intrigas similares (duque de Hijar)

En Nápoles y Sicilia hubo sublevaciones en 1647 que fueron sofocadas por el virrey don Juan José de Austria.

3.1. Los Reyes Católicos: unión dinástica e instituciones de gobierno.




La unión política

Algunos historiadores consideran a los reyes católicos como los “forjadores de la unidad nacional”, mientras que otra corriente historiográfica rechaza esta afirmación al entender que no se trató de la unión de las dos coronas, sino de una yuxtaposición de Estados.

Evidentemente Fernando e Isabel tuvieron un proyecto político tendente a la unificación política de ambos Estados, desaparecería la España de los cinco reinos e incluso durante un tiempo ambas coronas tuvieron un único gobernante, Fernando (1506-1516)

La situación política en Castilla era muy complicada, un rey débil como Enrique IV y una heredera como Juana la Beltraneja en manos de una nobleza cada vez más poderosa. En esas circunstancias Isabel, hermana de Enrique, negoció en secreto su matrimonio con Fernando de Aragón, en ese momento rey de Sicilia y futuro heredero de Juan II, además de ser su primo. Finalmente se casaban en 1469.

A la muerte de Enrique en 1474 comenzaba una guerra civil entre Isabel apoyada por parte de la nobleza, villas del Duero y el Tajo y su esposo, es decir, Aragón. Se enfrentaban a Juana, prometida del rey de Portugal Alfonso V, y las tropas francesas y portuguesas. La guerra terminaba en 1479 con la victoria de Isabel y el Tratado de Alcaçovas. Ese mismo año moría Juan II y Fernando se convertía en rey de Aragón.

Los dos Estados presentaban grandes diferencias. La Corona de Castilla tenía una estructura política unitaria, sin embargo, la Corona de Aragón era una federación de Estados. Los reyes aceptaron esa pluralidad de territorios aunque evidentemente se impuso Castilla por su mayor peso demográfico, 6 millones de habitantes por apenas unos 800.000, y geográfico 385.000 m2 por 110.000.

Algunos historiadores hablan de una unión personal, “Tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando”. Desde su matrimonio Isabel otorgaba a Fernando una amplia participación en el Gobierno de Castilla, posteriormente confirmada en la Concordia de Segovia de 1475, en la cual se le reconocía como rey de Castilla con las mismas prerrogativas (Fernando V), situación que se mantuvo hasta 1504. Sólo se reservaba la Reina los derechos sucesorios. Fernando haría lo mismo en 1481 en sus Estados con Isabel.

Aragón y Castilla mantuvieron sus fronteras, leyes, instituciones y particularidades. Nunca hubo un intento de fusionas las dos Coronas. Los reyes residirían en Castilla, aunque sin fijar una Corte estable sintieron predilección por Granada. Por su parte Fernando nombró un lugarteniente (virrey) que le representase en sus Estados patrimoniales. El ejército de los reyes actuó en asuntos que afectaban a ambas coronas y la política internacional se orientó a unir fuerzas. La única institución común fue el Tribunal del Santo Oficio creado en 1478.


Los historiadores consideran que el Estado europeo moderno empezó a perfilarse en el siglo XV, para designarlo se ha acuñado la expresión monarquía autoritaria.

Cuando comenzaron a reinar en Castilla, Fernando e Isabel se encontraron con dos realidades contrapuestas. En primer lugar existía una situación de múltiples enfrentamientos entre distintas facciones. Esta era una consecuencia de la falta de autoridad de los dos últimos reyes: Juan II y Enrique IV, además de la guerra civil de 1475 a 1479. Por otra parte existía una corriente política desde el siglo XIII que tendía a reforzar la autoridad del rey y que ya en 1348 había otorgado a la Corona el derecho a legislar.

Fernando e Isabel, dotados de un gran sentido de la autoridad supieron jugar con las dos realidades. En Castilla se asistía a un evidente cansancio ante las situaciones de anarquía y de guerra de todos contra todos. Los reyes supieron presentarse como una garantía para el mantenimiento del orden y el triunfo de la justicia. Por ese motivo no les fue difícil a Fernando e Isabel imponer su autoridad en la Corona de Castilla.

Dado el desinterés de Isabel por la Corona de Aragón el protagonista político en estos territorios fue Fernando. También aquí el monarca se encontró con dos realidades. Por un lado quedaba la guerra civil que había enfrentado a Juan II con miembros de la nobleza y de la oligarquía urbana. Fernando terminaría con ello mediante la Sentencia Arbitral de Guadalupe de 1486, reforzando así el papel de la corona. Por otro lado la tradición pactista imperante en la Corona de Aragón ponía serias trabas al poder real. El rey dio pasos destinados a controlar lo mejor posible los nombramientos de los miembros de los Consejos municipales y de las Generalidades reservándose el derecho de proponer a los candidatos.

El poder de la nobleza suponía un problema a la autoridad de los reyes. Estos habían aceptado que no podían enfrentarse a los grandes nobles castellanos, pero también que tenían que evitar que las grandes familias de la nobleza volvieran a decidir sobre las opciones políticas de la Corona de Castilla.

Los reyes no sólo no desposeyeron a los nobles de sus patrimonios sino que les permitieron consolidarlos creando los mayorazgos (Cortes de Toro de 1506) Pero la nobleza tuvo que aceptar la indiscutible soberanía de los reyes y otorgarle el poder decisorio en todas las cuestiones políticas. Por ejemplo en 1476 la reina Isabel ordenaba desmochar las torres de Cáceres, para prevenir nuevas intrigas nobiliarias.

Además para quitarle poder político a la nobleza se reestructuraron las instituciones de gobierno heredadas del periodo anterior. Especialmente en época feudal los reyes no podían prescindir de los nobles en dos aspectos básicos: la toma de decisiones, a través del Consejo Real y la guerra, dependiendo de las mesnadas feudales.

Con los Reyes Católicos surgiría un ejército moderno. En la guerra de Granada se tuvo que recurrir por última vez a las milicias urbanas y las tradicionales huestes señoriales, laicas, eclesiásticas y de órdenes militares. Pero la pérdida de importancia de la caballería y las guerras de Italia cambiaron el modelo de los ejércitos a partir del siglo XVI. Los soldados luchaban ahora por una soldada, es decir, eran mercenarios y sólo obedecían a las órdenes del rey, su mantenimiento era muy caro y los mandos pertenecían a la nobleza. Su principal sería Gonzalo Fernández de Córdoba, creador de las coronelías, una unidad de unos 6000 hombres, principalmente infantes.

Para asegurar el orden interno, proteger el comercio, los caminos y perseguir el bandolerismo se creó la Santa Hermandad, un grupo de gente armada pagada por los concejos. Fue instituida en las Cortes de Madrigal de 1476, unificando las distintas hermandades que habían existido desde el siglo XI.

Otra tradicional fuente de problemas era la Iglesia, formada por miembros de la alta nobleza y preocupada de las intrigas políticas, además de contar con unos recursos económicos considerables. Por ello los reyes obtuvieron en 1486 el derecho de patronato o Patronato Regio. Con ello se aseguraba el control de la jerarquía eclesiástica, luego fue ampliado para América donde además la Corona administraba el diezmo correspondiente a la Iglesia (Patronato Indiano 1508).

Otro problema que resolvieron los reyes fue el de las órdenes militares. En 1495 Fernando fue proclamado gran maestre de todas ellas (Santiago, Montesa, Alcántara y Calatrava) De esa forma pasaban a estar controladas directamente por el rey. Además sus tierras y rentas pasaban también a manos de la Corona, quedando ahora su pertenencia a cualquiera de ellas como un mero signo de distinción social.

También se reformó la Audiencia. Debido a la gran extensión de la Corona se decidió crear una nueva sala, Isabel la Católica en 1494, divide dicha Audiencia en dos: la Audiencia de Valladolid, con competencia al norte del río Tajo; y la de Ciudad Real, con competencia al sur del mismo río. En 1500 se decidió trasladar esta última a Granada, lo que se verificó en 1505. Además la audiencia de Valladolid tendría dos salas en Galicia y Vizcaya. En la Corona de Aragón Fernando también se introdujo esta institución creándose una audiencia en cada una de las capitales de los reinos.

Finalmente para administrar todo este complejo de gobierno se decidió la creación de consejos. En 1480 en las Cortes de Toledo se reformo el Consejo Real de Castilla(creado en 1385) A partir de la reforma los miembros del consejo serían en su mayoría letrados nombrados y pagados por la corona. Los pocos nobles que formaban parte de él, lo hacían llamados por el monarca, nunca por derecho propio. El poder del consejo fue aumentando hasta que acabó por ocuparse de todos los asuntos concernientes a la corona de Castilla. En 1494 Fernando creó el Consejo de Aragón.

Además aparecieron varios consejos asesores o ministeriales. El Consejo de la Inquisición, que será conocido como la Suprema, fue creado en 1483 y siempre se movió en un espacio ambiguo entre la condición de tribunal eclesiástico para la persecución de delitos contra la fe que era propia del Santo Oficio y la pretensión real por controlarlo desde los mismos tiempos fundacionales de los Reyes Católicos. Instancia última de las causas de los tribunales inquisitoriales locales, la Suprema, con el Inquisidor General a la cabeza, se ocupaba del nombramiento de los inquisidores y agentes del Santo Oficio. También en abierta ambigüedad entre lo eclesiástico y lo real, el Consejo de las Ordenes Militares, creado en 1495, extendía su campo de actuación al régimen privativo de los caballeros de hábito, ocupándose de velar por la pureza de su sangre a la hora de ingresar en alguna orden, sin olvidar las atribuciones de gobierno y justicia en las tierras de las órdenes militares cuyos maestrazgos fueron incorporados a la Corona de forma perpetua a partir de 1523. Y el Consejo de la Cruzada, creado por Juana I en 1509, que nació para la recaudación y administración de las llamadas tres gracias (bula de la cruzada, subsidio y excusado) que Roma concedía al Rey Católico para la organización de cruzados como Defensor de la Fe. Era presidido por un Comisario General y su campo de acción abarcaba los territorios de las coronas de Castilla, con las Indias, y Aragón, con Sicilia y Cerdeña.

Sociedad y economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre



La Prehistoria es el periodo más antigua de la historia, que abarca desde el origen del hombre hasta la aparición de la escritura, que en España aparece en torno al primer milenio. Existen tres periodos dentro de la Prehistoria.

Paleolítico. En este etapa vivían en pequeños grupos de no más de 50 personas tanto hombres como mujeres que dedicaban su tiempo a la búsqueda de comida (recolectores) y la fabricación de utensilios, por ejemplo bifaces.

Paleolítico inferior (c. 1.000.000-800.000 al c. 100.000 a.C.):
Aparecen los primeros homínidos (Homo Erectus). El yacimiento más importante está en Atapuerca (Sima de los Huesos, Gran Dolina), donde aparece el Homo Antecessor, Otros yacimientos son las terrazas del Manzanares y Bañolas. Estos homínidos eran cazadores-depredadores, grupos pequeños que acampaban cerca de los ríos y tenían capacidad para fabricar hachas de mano y conservar el fuego.



Paleolítico medio (c. 100.000 al c. 35.000 a.C.):
Aparece el Homo Sapiens (Hombre de Neanderthal) el cual era también cazador-recolector, sabía fabricar múltiples utensilios de piedra (Musteriense), hacer fuego y tenía conciencia de muerte. Los yacimientos más importantes son los de Cueva Morín, Cueva Negra y los de Gibraltar.

Paleolítico superior (c. 35.000 al c. 10.000 a.C.):
Aparece el Homo Sapiens-Sapiens (Hombre de Cro-Magnon) que era seminómada, vivía en cuevas o campamentos con cabañas al aire libre, conocían el arco y las flechas y sabía fabricar utensilios de hueso, cuerno y marfil. Aparecen objetos artísticos, adornos, ajuares funerarios, etc. El la zona cantábrica se encuentran los yacimientos más antiguos.



Arte rupestre: En el fondo de las cuevas se han conservado representaciones pictóricas de un realismo extraordinario. La más importante es Altamira, así como otras al sur de Francia por lo que se denomina franco-cantábrica. Otras cuevas a destacar son, Tito-Bustillo, El Castillo y La Pasiega.

Mesolítico (c. 10.000 a c. 5.000 a.C) donde aparece el arte rupestre levantino, con figuras humanas esquemáticas y se empieza a vivir una etapa de transición. Además se fabrican microlitos. (Magdaleniense)



Neolítico (c. 8.000 a.C.). Hubo una Revolución Neolítica, en el Próximo Oriente, donde surge la ganadería (buey, cerdo, oveja, o la cabra) y la agricultura (trigo, centeno, cebada, lino). Los hombres empiezan a hacerse sedentarios y empiezan también a tener conciencia de propiedad, además se produce una división de trabajo. Se inició el comercio y la navegación además de la aparición de la rueda, la cerámica, el molino de mano, las hoces y el tejido.

En la primera fase del Neolítico se desarrolla la cultura de la cerámica cardial (c. VI milenio a.C.) caracterizada por su decoración impresa mediante conchas de berberecho (cardium edule) que se extendió por Cataluña, Levante y Andalucía y tenía base ganadera.



La cultura de los sepulcros en fosa (c. IV milenio a.C.) en Cataluña, caracterizada por las tumbas individuales con ajuar, cubiertas con grandes losas. Predomina la agricultura y era una sociedad dividida en clases sociales.

La cultura de Almería (c. 2.500 a.C) suele considerarse una de las más representativas del Neolítico hispano (El Garcel).

AH 26 - La Primera Guerra Mundial en África, Von Lettow y el mito de los askaris


Programa en el que intervine hablando (de mi libro:) ) y...

AH 26 - La Primera Guerra Mundial en África, Von Lettow y el mito de los askaris

El Africa Oriental Alemana fue un frente secundario en la Gran Guerra. El coronel y luego general Paul-Emil Von Lettow-Vorbeck, un jefe militar casi desconocido por el gran público. Los askaris, poco más de diez mil. Pero todos juntos protagonizaron una de las más fascinantes hazañas militares de todos los tiempos

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Mi intervención es a partir del minuto 36:20"