12.3. La integración de España en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La modernización de las infraestructuras. El Programa de Convergencia y la creación del euro.


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En 1962, durante la dictadura franquista, España solicitó, por primera vez su integración en la CEE, pero no obtuvo respuesta. Dos años después, volvió a intentarlo y como resultado se iniciaron unas negociaciones que llevaron al “Acuerdo Comercial preferencial” de 1970.

En 1977, establecido un sistema político democrático, el gobierno de Adolfo Suárez solicitó la integración plena en la CEE. En 1979 se iniciaron las negociaciones, a la vez que lo hacía Portugal, para la adhesión.

Fueron unas negociaciones largas y complicadas; por un lado coincidieron con un momento de crisis económica general y por otro algunos países plantearon ciertas exigencias, por ejemplo Gran Bretaña pedía la apertura de la frontera con Gibraltar y Alemania la integración en la OTAN. En 1985 se permitió el libre tránsito de personas y mercancías con Gibraltar. Respecto a la entrada en la OTAN, el último gobierno de UCD había aprobado la integración de España en la OTAN, (1982) aunque el PSOE se opuso (bajo el lema «OTAN, de entrada no» e inició una activísima campaña en la calle solicitando un referéndum). No obstante, cuando el PSOE llegó al poder, ante la evidencia de que la entrada en la OTAN estaba muy relacionada con la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea, el gobierno socialista, tras convocar un referéndum (1986) hizo campaña a favor de la permanencia en la OTAN (aunque el gobierno obtuvo el sí, fue por un margen pequeño, y supuso una profunda decepción para muchos de sus votantes).

Además España y Portugal tenían un grado de desarrollo inferior a la media Europea.

Finalmente el 12 de junio de 1985 el Gobierno español firmó en Madrid el “Tratado y el Acta de Adhesión a las Comunidades Europeas”, que fue ratificado en el Congreso y en el Senado y en los parlamentos del resto de los socios comunitarios para entrar en vigor el 1 de enero de 1986.

La entrada de España en la CEE fue acogida con satisfacción por la opinión pública, pero planteaba unos retos muy grandes, porque la economía española, que históricamente se había desarrollado en gran medida gracias a una política fuertemente proteccionista, con unos elevados aranceles, tenía que adaptarse a un nuevo marco de relaciones económicas basadas en el librecambismo.

La integración en la CEE se hizo de forma gradual mediante un período transitorio. Durante ese periodo, paralelamente a la disminución de los aranceles, los diferentes sectores económicos tuvieron que hacer importantes sacrificios para conseguir una producción competitiva con la de los otros países comunitarios. Ello supuso la pérdida de numerosos puestos de trabajo e incluso el desmantelamiento o la disminución drástica de algunos sectores: pesca, agricultura, construcción naval, siderurgia. La contraprestación era la apertura para los productos españoles de un mercado de millones de personas con una elevada capacidad adquisitiva.

Los países miembros de la CEE decidieron acelerar el proceso de construcción europea. El Acta Única Europea (1986) permitió el establecimiento de un verdadero mercado interior sin fronteras para los países de la CEE que posibilitaba la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales. Para asegurar la estabilidad en el seno de la CEE se aprobaron los denominados fondos estructurales, que han comportado el traspaso de rentas de los países económicamente más poderosos a los estados menos desarrollados de la CEE, como España.

El proceso de integración en Europa dio un paso fundamental con la aprobación del “Tratado de la Unión Europea” o tratado de Maastricht (1992), que fijó la adopción de una política económica común y el establecimiento de una moneda europea; para acceder a la moneda común los países miembros de la Unión Europea tuvieron que cumplir una serie de condiciones, especialmente el control de la inflación y del déficit público, que provocaron la adopción de unas duras políticas presupuestarias (recortes en el gasto educativo, disminución de las pensiones, reducción de las obras públicas, etc.).

En 1992 se inició un “Primer programa de Convergencia” demasiado optimista, pero la crisis económica hizo que dos años después se aprobará un “Programa de Actualización” más realista.

A partir de 1996, el gobierno del PP dio prioridad al cumplimiento de los criterios de los requisitos para acceder a la moneda única., además de poner en marcha distintos planes para alcanzar la convergencia real en renta y empleo. En 1999 se lograron los requisitos para acceder a la moneda única europea.

El euro entró definitivamente en la vida de los españoles el 1 de enero de 2002. Al evitarse los cambios la moneda única produjo menos costes en el comercio europeo pero la tendencia a la equiparación de precios en todos los países provocó un aumento de la inflación en los menos competitivos entre ellos España.

Además de la puesta en circulación de la moneda única, la integración de España en la UE trajo otras implicaciones económicas y políticas:
-La libre circulación de personas, mercancías y capitales por todos los países de la UE.
-El impulso tecnológico tanto de las empresas españolas al tenerse que convertir en empresas más competitivas como de las empresas extranjeras que se instalaron en España.
-El principio de solidaridad y cohesión entre los países más pobres y los países ricos de la Unión trajo consigo los fondos europeos, pero si en principio España fue un país receptor de los mismos actualmente se ha convertido en contribuidor.

España se halla en la actualidad plenamente integrada en la UE.

Aunque durante las últimas décadas los distintos gobiernos democráticos españoles han considerado prioritario la integración en Europa, la consolidación democrática trajo consigo nuevas líneas de actuación en el panorama internacional.

En los primeros años de la transición, España tenía tantas cuestiones internas que resolver que se desentendió de la política exterior, por ese motivo, además de la solicitud de entrada en la CEE, sólo estableció relaciones diplomáticas con los países del Este.

Pero una vez establecido los distintos gobiernos se ocuparon de las relaciones con todos los países del mundo.

La vinculación con sus socios militares (OTAN) y económicos (CEE) la llevaron a participar en la guerra del Golfo (1990) o en el envió de tropas a Bosnia.

En Iberoamérica se apoyaron los procesos de democratización y se impulsó una política de cooperación y solidaridad, fundamentalmente durante la etapa de gobierno socialista (1982-1996). Se institucionalizó la Comunidad Iberoamericana de Naciones que celebrará Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno anuales. Pero a partir de 1996 y con los gobiernos del PP, España se convirtió en uno de los mayores inversores en Iberoamérica, principalmente en telecomunicaciones, energía y banca. Fueron perdiendo importancia las Cumbres.

En el Mediterráneo, se establecieron relaciones diplomáticas en Israel (1986) y se buscó la pacificación de la zona lo que culminó con la Conferencia de Paz sobre el Oriente próximo en 1991. Y se intentó fortalecer las relaciones con Marruecos, no se reconoció a la República Saharaui pero tampoco se cuestionó la soberanía de Ceuta y Melilla. Aunque las relaciones con Marruecos, actualmente han mejorado siguen pasando por distintos altibajos. Tampoco se ha avanzado en el asunto de Gibraltar. 

Durante el gobierno del PP se apostó por una política de seguridad y defensa, a la vez que se fortalecieron las relaciones con los EEUU. A partir de 2001 la orientación pronorteamericana se impone a la política europeísta produciéndose un distanciamiento de Francia y Alemania.

España participa en las operaciones militares de Afganistán e Irak (2002 y 2003). El centro de la nueva política pasó a ser la lucha contra el terrorismo internacional.

Los atentados de la estación de Atocha días antes de las elecciones, de los que se consideró responsable al gobierno por su participación en la guerra de Irak, provocaron el cambio del voto de muchos españoles, lo que supuso la formación de un nuevo gobierno socialista liderado por Rodríguez Zapatero (marzo de 2004).

Fuentes:






12.2. Las etapas políticas de la democracia. Los gobiernos de la UCD. El golpe de Estado de 23 de febrero de 1981. La alternancia política: gobiernos socialistas y gobiernos del Partido Popular.

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Durante los años de gobierno de la UCD (1977- 81) se afrontaron cuestiones críticas en un clima de crisis económica y conflictividad social. Desde muchos sectores se pedían amplias reformas políticas, pero estas reformas se veían amenazadas por grupos que estaban dispuestos a imponerse mediante la violencia (grupos terroristas, sectores del ejército, partidos ultras de izquierda y de derecha).

La situación económica española se había deteriorado extraordinariamente desde finales de 1973, tras la crisis del petróleo. La inestabilidad política hacía imposible la adopción de medidas para luchar contra la crisis y a mediados de 1977 la inflación llegó al 40 %, el déficit del Estado era enorme, el paro aumentaba cada vez más y la conflictividad laboral se mantenía en unos niveles altísimos. Desde el gobierno se propuso un pacto social entre todas las fuerzas políticas para hacer frente a la situación. Tras negociar con todos los partidos se firmaron los Pactos de la Moncloa (octubre de 1977), que establecían medidas para luchar contra la inflación , una reforma fiscal (subida de los impuestos para las rentas más elevadas) y al aumento de las prestaciones de la Seguridad Social.

Suárez convocó nuevas elecciones generales (marzo de 1979), que confirmaron los resultados de las elecciones de 1977. UCD obtuvo la victoria mientras que el PSOE fue el partido más votado de la oposición. Pocas semanas después se convocaron elecciones municipales, en las cuales el PSOE consiguió la alcaldía de las principales ciudades españolas, como Madrid, Barcelona o Valencia.

En noviembre de 1978 se desmontó la llamada “Operación Galaxia”, un plan golpista que intentaba detener las reformas políticas que se estaban llevando a cabo.

A principios de 1981, en medio de una situación muy tensa, estalló una grave crisis política dentro de UCD al discutirse el liderazgo de Suárez dentro del partido, y este presentó la dimisión como presidente del gobierno. Aprovechando esta situación un grupo de militares planeó un golpe de estado que ejecutaron el 23 de febrero de 1981, cuando el Congreso de los Diputados votaba la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente del gobierno. Más de 200 guardias civiles dirigidos por el teniente coronel Antonio Tejero ocuparon el Congreso de los Diputados y secuestraron al gobierno y a los diputados. Al mismo tiempo, en Valencia, el general Milans del Bosch declaró el estado de guerra y ocupó militarmente la ciudad. Durante unas cuantas horas se vivió una gran incertidumbre porque muchos generales dudaban sobre qué actitud tomar. Finalmente, el rey logró reconducir la situación (mediante un discurso televisado en el que como jefe de las fuerzas armadas, desautorizaba el golpe) y el golpe militar fracasó.

Tras el golpe se reprodujeron las disputas internas en UCD. La crisis se acentuó cuando Fernández Ordóñez, ministro de Justicia, impulsó la Ley de divorcio, que era apoyada por unos y rechazada por otros. En pocos meses UCD se fragmentó definitivamente: algunos ingresaron en el PSOE o en AP, Suárez constituyó un nuevo partido, el Centro Democrático y Social (CDS). Ante esta situación, Calvo Sotelo disolvió las Cortes y convocó elecciones generales.

Las elecciones generales del 28 de octubre de 1982 supusieron una victoria abrumadora para el PSOE, que, con la promesa del cambio, obtuvo más de diez millones de votos y una amplia mayoría absoluta. El segundo partido más votado fue AP, liderado por Manuel Fraga. Tanto UCD como el CDS sufrieron un descalabro. El PSOE mantuvo su hegemonía en sucesivas elecciones (autonómicas, municipales y generales de 1986, 1989 y 1993), hasta 1996.

Esta mayoría parlamentaria le permitió llevar a cabo, sobre todo en los primeros años, una política de modernización de España, extendiendo el régimen de Seguridad Social y generalizando la sanidad pública, implantando un nuevo sistema educativo (la LOGSE ampliaba hasta los 16 años la enseñanza obligatoria), y llevando a cabo una reforma fiscal. Algunas reformas que atentaban contra los pilares de la mentalidad franquista provocaron una grave polémica como la despenalización parcial del aborto, el reconocimiento de la objeción de conciencia y el servicio social sustitutorio.

En el terreno económico la lucha contra la inflación y el paro fueron objetivos fundamentales del gobierno y aunque se consiguió frenar la inflación (del 14% en 1982 al 8% en 1985), la lucha contra el paro fue un importante fracaso del gobierno socialista, que siguió creciendo hasta situarse en los niveles más altos de Europa, incrementado por una obligada reconversión industrial que forzó el cierre de numerosas empresas. El resultado fue un creciente descontento de los trabajadores que culminó en la jornada de huelga general del 14 de diciembre de 1988 que paralizó España. El terrorismo, que apareció en los últimos años del franquismo, se convirtió en uno de los mayores problemas de la sociedad española. ETA, que no aceptó el nuevo sistema político ni el estatuto de autonomía vasco (querían la independencia lo que ellos denominaban Euskalerria, que además de las tres provincias vascas comprendía Navarra y parte del País Vasco francés) siguió actuando mediante atentados cada vez más indiscriminados (en un primer momento solo atentaban contra los militares y los diferentes cuerpos de la política, pero posteriormente comenzaron a atacar a todos los sectores de la sociedad, como en el caso de la bomba de Hipercor). Para luchar contra ellos se creó, con apoyo del Estado, el GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) grupo terrorista que atentó contra militantes y simpatizantes de ETA, uno de los asuntos más turbios de la época socialista, que al ser sacado a la luz (los responsables fueron juzgados y encarcelados) influyó decisivamente en la derrota socialista. Pero gracias al acuerdo entre los gobiernos de España y Francia (1984), la lucha contra ETA recibió un gran impulso (Francia negó asilo político a los terroristas de ETA, país que había sido el santuario de la banda durante años). En 1989 el gobierno intentó una negociación con ETA, que fracasó (conversaciones de Argel).

Respecto a la política exterior, el último gobierno de UCD había aprobado la integración de España en la OTAN, aunque el PSOE se opuso (bajo el lema «OTAN, de entrada no» inició una activísima campaña en la calle solicitando un referéndum). No obstante, cuando el PSOE llegó al poder, ante la evidencia de que la entrada en la OTAN estaba muy relacionada con la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea el gobierno socialista, tras convocar un referéndum (1986) hizo campaña a favor de la permanencia en la OTAN (aunque el gobierno obtuvo el sí, fue por un margen pequeño, y supuso una profunda decepción para muchos de sus votantes). El 12 de junio de 1985 se firmó el tratado de adhesión de España a la CEE, que preveía la entrada de España el 1 de enero de 1986.

Desde 1990 el descrédito del gobierno fue en aumento al hacerse públicos una serie de gravísimos escándalos que implicaban a dirigentes del PSOE: la financiación irregular del partido, el enriquecimiento ilegal de importantes dirigentes socialistas, algunos de los cuales tenían responsabilidades de gobierno (como Luis Roldán, director general de la Guardia Civil), las escuchas telefónicas a algunas personalidades políticas del país e incluso la guerra sucia contra ETA (los GAL). El clima político era muy agrio y crispado entre el PSOE y el PP. Finalmente, CiU retiró su apoyo al PSOE (en 1993 no había obtenido mayoría absoluta), y se convocaron elecciones generales en 1996.

Las siguientes elecciones se celebraron el 3 de marzo de 1996 y dieron una ajustada victoria al PP, aunque en el 2000 nuevas elecciones le dieron mayoría absoluta. Los años del gobierno de Aznar estuvieron marcados por éxitos y por fracasos. Se hizo una política económica, basada en una orientación neo-liberal, encaminada a reducir el gasto público en beneficio de la actividad privada, a la vez que se buscaban cumplir los criterios económicos de convergencia económica europea para poner en marcha la moneda única. El auge económico mundial, acompañó a esta política lo que permitió reducir el paro y sostener las pensiones.
El problema del terrorismo fue uno de los campos más complejos, sobre todo tras la crisis del verano de 1997, cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco, un concejal del PP tras un ultimátum de ETA, provocó una gran movilización social.

El PNV y otras organizaciones nacionalistas vascas firmaron en septiembre de 1998 el Acuerdo de Lizarra para buscar una solución al conflicto vasco, siguiendo el modelo irlandés. Cuatro días después Eta declaró una tregua indefinida, que rompió tras algo más de un año. En el año 2000 se produjo una nueva escalada de atentados. Ante esta situación PP y PSOE firmaron un Acuerdo por 6 las libertades y contra el terrorismo. Pero en general la lucha contra el terrorismo fue positiva tanto en el campo policial, como en lo político o lo judicial (ilegalización de HB, detención de numerosos comandos, ataque a su aparato de financiación y a sus medios de comunicación, etc.).

Sin embargo en otras cuestiones su actuación política creó un fuerte rechazo de la sociedad, lo que a la postre provocó su derrota electoral. Asuntos como la guerra en Irak, su intransigencia frente a los grupos nacionalistas, el Plan Hidrológico Nacional o la Ley de la Calidad de la Enseñanza fueron restándole apoyos. Los atentados de la estación de Atocha días antes de las elecciones, de los que se consideró responsable al gobierno por su participación en la guerra de Irak, provocaron el cambio del voto de muchos españoles, lo que supuso la formación de un nuevo gobierno socialista liderado por Rodríguez Zapatero (marzo de 2004).

Fuente: 


12.1. La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones de junio de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la Transición.

12.1. La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones de junio de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la Transición.

1.- Los inicios de la transición política

Las fuerzas políticas: los franquistas se dividieron en dos tendencias, por una parte los aperturistas partidarios de un cambio político como SuárezFraga Areilza, por otro los inmovilistas o “el bunker” con Blas Piñar o Girón de Velasco. La oposición de derecha apenas tenía influencia aunque contaba con figuras históricas como Ruíz-Giménez o Gil Robles. El nacionalismo conservador se organizó en Convergencia Democrática, partido fundado en 1974 por Pujol y el PNV. Más numerosos e influyentes fueron los partidos de izquierdas: el Partido Socialista Popular de Tierno Galván, el PSOE que tras el congreso de Suresnes de 1974 fue dirigido por Felipe González. El PCE seguía siendo el principal partido de la oposición liderado por Santiago Carrillo. A nivel sindical destacaban CCOO de Marcelino Camacho y una reconstituida UGT. En 1974 el PCE encabezó una Junta Democrática integrada por varios partidos. Un año después el PSOE creaba la Plataforma deConvergencia Democrática.

La figura de don Juan Carlos al comienzo de su reinado: El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos I juró ante las Cortes como nuevo rey bajo el peso de la figura de Franco sobre su formación política. Sin embargo, tanto él como sus más íntimos asesores ya tenían clara la línea a seguir para la transición a la democracia.


El Gobierno de Arias Navarro: El rey optó por mantener como presidente del Gobierno a Carlos Arías Navarro pero con la presencia de moderados como Fraga, Martín Villa y José María de Areilza. En 1976 se produjo una oleada de huelgas y en Vitoria se produjeron varios muertos. Además, en la concentración carlista de Montejurra morían dos personas más. A finales de 1976 se formó la Coordinación Democrática o “Platajunta”.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/3-julio-1976-rey-nombro-adolfo-suarez-presidente-del-gobierno/537297/

El gobierno de Suárez: En verano de 1976 el rey nombró un nuevo Gobierno presidido por Adolfo Suárez, de pasado falangista, y confeccionó un gabinete con moderados y aperturistas. Consiguió que se aprobase la reforma del Código Penal que permitía la legalización de los partidos, se aprobó una amnistía que permitió la liberación de los presos políticos pero que excluyó a los condenados por terrorismo.

La Ley para la Reforma Política: El proyecto fue una pieza clave para la transición a la democracia y fue redactado por Torcuato Fernández de Miranda, presidente de las Cortes. El clima en el momento de su discusión era muy tenso por la amnistía del Gobierno, los manifestaciones y los continuos atentados terroristas, lo que llevó a Suárez a nombrar como vicepresidente al teniente general Gutiérrez Mellado. Finalmente fue aprobado en un tenso debate y en él se afirmaba la soberanía popular, la democracia, un sistema bicameral y el sufragio universal.

El referendum de 15 de diciembre de 1976: La campaña se desarrolló en un clima de agitación política. El PSOE celebró su XXVII Congreso en Madrid, días después Santiago carrillo daba una rueda de prensa clandestina, mientras el GRAPO secuestraba al presidente del Consejo de Estado. La consulta y aprobación supuso un éxito para el Gobierno lo que propició la liberación de Carrillo y la disolución del TOP antes de la finalización del año. A inicios de 1977 se produjo el secuestro del presidente del Consejo Supremo de Justicia militar por los GRAPO y posteriormente el asesinato de cinco abogados laboralistas del PCE en un despacho de la calle Atocha por pistoleros ultraderechistas.



Sin embargo, el Gobierno continuó con sus reformas y en abril se disolvió el Movimiento Nacional, se legalizó al PCE (Jueves Santo), se legalizaron los sindicatos y se permitió el regreso de los exiliados.



Se celebraron elecciones a Cortes constituyentes en junio de 1977 obteniendo la victoria la UCD de Suárez con 165 escaños por 118 el PSOE, muy lejos quedó el PCE con 20 y 16 AP de Fraga y Arias Navarro. La grave situación económica llevó a partidos y sindicatos a firmar los Pactos de laMoncloa donde se establecieron medidas económicas que comprometieron a todas las fuerzas sociales a medidas fiscales, un programa de inversión pública y el control de la Seguridad Social. Además, a finales de 1977 se aprobó una completa amnistía, incluyendo a todos los procesados por terrorismo.

2.- La Constitución de 1978 y el Estado de las autonomías

Los gobiernos pre-autonómicos y el proceso constituyente: En 1977 se produjo el restablecimiento del régimen autonómico, en septiembre se reconstituyó la Generalitatcon el regreso del presidente Tarradellas y en enero de 1978 entraba en vigor la pre-autonomía den las Vascongadas, posteriormente vendrían las de Andalucía y Galicia. El 6 de diciembre de 1978 se aprobó en referendum la constitución, elaborada por 9 ponentes representantes de los partidos políticos como Fraga, Solé Turá o Peces Barba.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/elecciones-catalanas/cata-tarradellasmov-codecmaster-wmv/902287/


La constitución de 1978: Se definía España como un Estado democrático y de derecho con una monarquía hereditaria y parlamentaria. Se establecía una amplia declaración de derechos y deberes, la mayoría de edad a los 18 años y la prohibición de la pena de muerte. División de poderes: Ejecutivo en manos del Gobierno, legislativo con dos cámaras (Congreso y Senado) y el judicial en manos de jueces y tribunales, junto a un tribunal constitucional. Se proclamaba la acofensionalidad del Estado, el derecho a la autonomía de las regiones y la imposibilidad de independencia de las mismas. El desarrollo orgánico de la constitución se produjo durante los gobiernos de la UCD que aprobó las leyes del Poder judicial, la reforma fiscal y la Ley del divorcio.




Los desafíos del golpismo y del terrorismo

La nueva democracia española tuvo que enfrentarse desde la transición a un doble desafío. El terrorismo de ETA al que se vino a unir en los primeros momentos el de grupos de extrema izquierda como el GRAPO, y la amenaza de un golpe militar añadida al terrorismo de extrema derecha.

La brutal campaña terrorista de ETA causó 65 muertos en 1978, 86 en 1979 y 93 en 1980. Esos fueron los dos años más letales de la banda. Estaba claro que, aunque nacida en la dictadura, el principal enemigo del terrorismo nacionalista era la democracia española.

El proceso de reformas estuvo siempre amenazado por dos fuerzas opuestas que se alimentaban mutuamente. Por un lado, las fuerzas de extrema derecha, en las que se agrupaban los residuos del franquismo más duro, grupos terroristas como los Guerrilleros de Cristo Rey, diarios del régimen como El Alcázar,  o grupos políticos como Fuerza Nueva dirigida por Blas Piñar. Esta extrema derecha centró sus esfuerzos en alentar un golpe militar que pusiera fin al proceso democrático. Por otro lado, los grupos terroristas nacionalistas como ETA o de extrema izquierda como el GRAPO. Con sus ataques al ejército y las fuerzas policiales alimentaban las posibilidades de un golpe militar.

La situación llegó a su momento de máxima tensión en la semana del 23 al 29 de enero de 1977, cuando una sucesión de hechos violentos estuvo a punto de dar al traste con la transición. Al asesinato de un estudiante en una manifestación pro-amnistía por parte de los "Guerrilleros de Cristo Rey", le siguió el secuestro del presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, el general Villaescusa, por parte del GRAPO y la matanza de cinco abogados laboralistas del PCE en Atocha por grupos de pistoleros de extrema derecha.

La respuesta popular fue una  gran manifestación de repulsa en Madridque se desarrolló pacíficamente y que mostró claramente la voluntad general de continuar los cambios de forma pacífica.

De cualquier manera, los ataques terroristas continuaron y la amenaza golpista se acentuó. En 1978 tuvo lugar la denominada Operación Galaxia, complot militar para organizar un golpe de estado para acabar con el sistema democrático. En él estaba implicado Tejero, que tres años después protagonizaría el golpe del 23 de febrero.

11.3. La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.

1.- La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. 
Exilio y oposición.

La República en el exilio: La mayoría de los exiliados huyó hacia Francia pero el estallido de la Guerra Mundial les obligó a trasladarse a Sudamérica. En Méjico se formó un Gobierno en el exilio, sin embargo la decisión de las potencias de no intervenir en España les fue debilitando. Algunos se alistaron en el Ejército francés llegando a liberar París en 1944.

Guerrilla y maquis: En el interior los primeros años se caracterizaron por la presencia de huidos en las zonas de Asturias o Montes de Toledo. A partir de 1944 dirigida por el PCE se formó un grupo de resistencia armada, el maquis, que permaneció activo hasta 1948. Su acción más destacada fue la invasión del Valle de Arán en 1944.

Oposición interior y primeras protestas: En septiembre de 1943 varios generales entregaron una carta a Franco exigiendo la restauración de la monarquía, posteriormente en 1945 don juan publicó el manifiesto de Lausana rompiendo con el franquismo. 

La resistencia interior fue muy difícil de organizar, ya que la represión desmanteló cualquier tipo de estructura. Aún así en 1946 y 1947 se produjeron las primeras huelgas, duramente sofocadas por el régimen. En 1951 se produjeron protestan contra la subida de precios, como las huelgas de Barcelona, Madrid y el País Vasco contra las tarifas de los tranvías y las huelgas clandestinas contra los bajos salarios. Mucho más importante fue el inicio de la protesta universitaria en 1956 cuando el ministro de Educación, Joaquín Ruíz-Giménez, propició un clima más aperturista, lo que desembocó en enfrentamientos entre estudiantes católicos y el SEU. Ese mismo año se produjo una remodelación del Gobierno.
Los partidos y sindicatos de oposición: El más importante y organizado fue el PCE, tutelado desde Moscú, que contó desde 1962 con la ayuda del sindicato CCOO, que se infiltró en el sindicato vertical. El PSOE se mantuvo dividido entre el interior y los dirigentes históricos del exterior, mientras la UGT intentó reconstruirse. El movimiento republicano casi desapareció y la CNT tuvo muy difícil su reconstrucción.
La creciente lucha de los años sesenta y setenta: La oposición se fue articulando en movimientos de protesta al margen de partidos y sindicatos. La primera movilización fue la de los trabajadores a partir de 1961, la nacionalista en Cataluña y las Vascongadas, el movimiento estudiantil e incluso movimientos católicos de base y algún sector influyente de la Iglesia católica (HOAC, JOC).
2.- La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.
Los frentes de la lucha política en los años sesenta: La transformación económica no supuso una modificación política del régimen, ello supuso el inicio de un proceso de distanciamiento entre la Iglesia y el régimen, especialmente tras el ConcilioVaticano II y el nombramiento del cardenal Tarancón. Comenzaron a resurgir las tensiones nacionalistas, donde en las vascongadas surgió un grupo terrorista de orientación marxista (ETA) que comenzó sus atentados con víctimas mortales en la década de los sesenta. Finalmente, se produjo un aumento de los conflictos laborales que si bien al principio tenían demandas salariales al final de la década se convirtieron en movimientos de denuncia de la falta de libertades.
El desgaste del régimen: En 1962, al poco de que España solicitase el ingreso en la CEE, se produjo una reunión en Munich de toda la oposición, que el régimen calificó como “Elcontubernio de Munich”. En 1963 fue detenido el dirigente comunista Julián Grimau que sería ejecutado entre las protestas internacionales. Pese a todo el Gobierno, renovado en 1962, intentó mejorar su imagen con nuevos jóvenes ministros como ManuelFraga oLaureano López Rodó), En 1966 Fraga aprobó una nueva ley de prensa que eliminaba la censura previa. Ese mismo año se aprobó en referéndum la Ley Orgánica del Estado y en 1969 Franco designó como su sucesor al príncipe Juan Carlos de Borbón, el cual lo haría con el título de rey. En 1968 las protestas aumentaron y se cerró la Facultad de Ciencias Políticas, los asesinatos de ETA fueron respondidos en 1970 con el proceso de Burgos y la condena a muerte de nueve terroristas.
Escándalos, protesta social y crisis política: A partir de 1970 los Gobiernos comenzaron a debilitarse. Por un lado a consecuencia de escándalos de corrupción como el casoMATESA, por otro la oposición universitaria y obrera provocó disturbios que fueron respondidos por la represión en las calles, torturas de la Brigada político-social y enjuiciamientos en el TOP. Dentro del régimen se fue produciendo una ruptura entre los aperturistas y los sectores más inmovilistas “el bunker”.
El asesinato de Carrero Blanco: En 1973 apareció un nuevo grupo terrorista, el FRAP. La mala salud de Franco le llevó a nombrar, por vez primera, un Gobierno que no estaba encabezado por él, el elegido fue el almirante Luis Carrero Blanco, acompañado de fieles franquistas como Carlos Arias Navarro en Gobernación. El mismo día en que iba a ser juzgado MarcelinoCamacho, líder de CCOO, ETA asesinaba al jefe de Gobierno.
La agonía del franquismo: Carlos Arias Navarro encabezó el nuevo gabinete y en 1974 demostró su contundencia con la ejecución del anarquista Salvador Puig Antich. El enfrentamiento con la Iglesia aumento y ese año monseñor Añoveros, obispo de Bilbao, fue amenazado con la expulsión. En 1975 varios terroristas del FRAP y ETA fueron ejecutados, provocando graves protestas internacionales y una ola de manifestaciones en España. En octubre Hassan II de Marrueco organizó la Marcha Verde en el Sahara, mientras Franco agonizaba, consiguiendo la cesión del territorio. El 20 de noviembre de 1975 Franco moría.


11.2. Política económica del franquismo: de la autarquía al desarrollismo. Transformaciones sociales: causas y evolución.


1.- Las transformaciones económicas

La autarquía de posguerra: En 1939 España era un país arruinado demográfica y económicamente. La mayoría de la población de la población padecía hambre y para afrontar la situación se optó por un régimen de autarquía económica y de intervención del Estado. Mediante una serie de decretos se implantó un sistema intervencionista y se fundo el Instituto Nacional de Industria (INI) en 1941. Las consecuencias fueron nefastas extendiéndose un mercado negro (estraperlo) y la corrupción. La escasez de productor hizo necesario recurrir al racionamiento.


El fin de la autarquía en los años cincuenta: El giro en la política económica se inicia con el cambio de Gobierno de 1951. Se decretó una liberalización parcial de precios, comercio y circulación de mercancías. Sus efectos y los de una buena cosecha permitieron terminar con el racionamiento en 1952. Se inició una expansión económica a la que contribuyeron las ayudas estadounidenses. Sin embargo continuaron las protestas que provocaron la formación de un nuevo Gobierno en 1957.


El plan de estabilización de 1959: Se aprobó un Decreto-Ley de Nueva Ordenación Económica (Mariano Navarro Rubio Alberto Ullastres), que era un plan de estabilización tipo de los diseñados según el FMI y el Banco Mundial. Se trataba de liberalizar la economía, recortar el gasto público, atraer inversión extranjera, se devaluó la peseta, se aumentaron los tipos de interés y se restringió el crédito.

El desarrollo económico de los años sesenta: La economía española creció a un ritmo altísimo. La expansión industrial produjo una intensa emigración de mano de obra campesina hacia las grandes ciudades, mientras de forma paralela comenzó una modernización agrícola y un despoblamiento del interior. La balanza de pagos dejó de ser deficitaria gracias a la entrada masiva de turistas, las inversiones extranjeras y las aportaciones de los emigrantes. A partir de 1963 se reguló el crecimiento mediante Planes de Desarrollo (Laureano López Rodóque permitieron un crecimiento constante hasta la crisis de 1973.


2.- Los cambios sociales:

La España del primer franquismo: La sociedad española de los años cuarenta y cincuenta estuvo marcada por el atraso y la pobreza, la ruralización del país y un retraso técnico, científico y cultural absoluto, junto a un empobrecimiento de las clases medias. La atmósfera ideológica y social era afixiante trasmitiendo los valores del régimen en la escuela y a través del NODO. El papel de la mujer, sumisa a sus maridos, fue encauzado por la sección femenina.

Los años sesenta: migraciones y desequilibrios: La emigración masiva de población rural supuso un drama humano de enormes proporciones, además el crecimiento acentuó los desequilibrios en el reparto de la riqueza. El espectacular aumento de la población obligaron a multiplicar el número de escuelas e institutos. En 1963 se modificó el sistema de pensiones, aunque el gasto público en España era escaso y caótico. El elevado crecimiento urbano hizo que las grandes ciudades se convirtieran en áreas metropolitanas, pese a todo había un déficit de un millón de viviendas, lo que no impidió los grandes negocios especulativos.



Indicios de modernización: La concentración de población en las ciudades fue variando el modo de vida y la mentalidad de los españoles. Se produjo un lento pero constante pero continuo incremento de la población activa femenina. En 1956 la creación de TVE y su rápida extensión también favoreció al comportamiento social. Se generalizó la luz eléctrica, los electrodomésticos, el vehículo particular, sobre todo el 600, y el veraneo en la playa. Hacia 1970, la sociedad de consumo había llevado a un cambio de mentalidad profundo.