La España del siglo XVI: Felipe II y la anexión de Portugal.




La incorporación de Portugal fue la culminación de un largo proceso con profundas raíces medievales, además se produjo gracias la política matrimonial desarrollada por los Reyes Católicos. A la muerte de Enrique I de Avís (enero de 1580) Felipe II se convirtió en el aspirante con más derechos al trono lusitano al ser hijo de Isabel de Portugal, primogénita de Manuel el Afortunado.



En realidad la crisis sucesoria se había producido con la muerte del rey Sebastián I. Este era hijo póstumo del príncipe Juan, heredero del trono, y de doña Juana, hija del emperador Carlos. Nació en 1554, en medio de una alegría del pueblo al alejar la posibilidad de la unión ibérica. A los 14 años fue declarado rey. De espíritu exaltado e idealista, se consideraba elegido por la providencia para realizar grandes hazañas en servicio de la fe. Estos ideales de raíz medieval le hicieron organizar una expedición a Marruecos en junio de 1578. En la batalla de Alcazarquivir, que tuvo lugar el 4 de agosto de 1578 el rey encontró la muerte, al igual que gran parte de la nobleza portuguesa. Los portugueses contabilizaron 7.000 muertos y cerca de 16.000 prisioneros.

La Corona pasó al anciano cardenal-infante don Enrique, hijo de Manuel el Afortunado y regente entre 1562 y 1568. Su avanzada edad presagiaba un pronto replanteamiento del problema sucesorio.

La situación en Portugal tampoco invitaba al optimismo. Desde mediados del siglo XVI se habían empezado a manifestar los primeros síntomas de paralización del crecimiento. Portugal adolecía de problemas estructurales en su comercio, el oro africano había dejado de reportar los beneficios anteriores, además el comercio con Oriente a través del Cabo hacía necesario el metal para equilibrar la balanza comercial. La derrota en Alcazarquivir supuso que a la aristocracia lusitana cautiva se la tuviese que rescatar mediante sumas fabulosas. Finalmente el Imperio portugués comenzaba a notar la intromisión de ingleses y holandeses, rivalizando e incluso expulsando a los marinos portugueses de algunas de sus rutas comerciales.



En la corte existía un bando procastellano, encabezado por Catalina de Austria, hermana de Carlos V y abuela de Sebastián I. La figura de Felipe II, tío del difunto rey y sobrino de Enrique I, se presentaba como una fuente de recursos financieros, a través de la Casa de Contratación de Sevilla y la llegada de plata americana, y sobre todo en el rey enérgico que se necesitaba en ese momento, expulsando a los enemigos comunes que interferían el comercio colonial y sofocando los conatos de rebeldía del pueblo llano. El gran rival de Felipe fue Antonio, prior de Crato, nieto de Manuel el Afortunado, pero por línea bastarda. Este había sido nombrado gobernador de Tánger en 1578 y acompañó al rey Sebastián en su aventura marroquí.

Felipe comenzó desde la muerte de Sebastián una intensa labor diplomática. El rey llamó a la Corte al cardenal Granvela, que ya había prestado buenos servicio a su padre el Emperador. Además pudo disponer el rey de un hábil negociador, Cristóbal de Moura, portugués pasado a España con el séquito de la reina Juana, viuda del príncipe Juan, madre de Sebastián y hermana de Felipe II. De Moura consiguió llegar a firmar un acuerdo con el rey-cardenal sobre las condiciones bajo las cuales Felipe II podría convertirse en soberano de Portugal.


Enrique murió el 31 de enero de 1580 y en su testamento no dejaba heredero, además el Consejo de regencia que asumió el gobierno a su muerte tampoco se atrevió a designar a Felipe. En esta situación de vacío de poder Antonio se autoproclamó rey de Portugal el 24 de julio en Samtarem. Se imponía el recurso de las armas. Por iniciativa de Granvela, Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba, fue llamado para dirigir las tropas que invadirían Portugal, derrotando al rey Antonio en la batalla de Alcántara, cerca de Lisboa, el 25 de agosto. Además una flota formada en Cádiz y al mando de Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz bloqueaba la desembocadura del Tajo. El episodio final se produjo en torno a las islas Azores. Antonio, con ayuda francesa, fue derrotado en 1582 en la batalla de la isla Terceira (Azores).



Felipe fue coronado rey de Portugal en las Cortes de Thomar celebradas abril de 1581. El rey se comprometía a respetar los fueros y privilegios del reino, además Portugal sería gobernado en ausencia del soberano por un virrey, portugués o de la familia real. Se procedería a la creación de un Consejo integrado por portugueses y se reservaba el comercio con sus propias colonias.

Esta anexión, que sólo duraría 60 años, supuso el mayor éxito del reinado de Felipe II. Con ella se lograba la unificación peninsular y la asociación de los imperios coloniales de mayores dimensiones. Parece ser que el rey desoyó el consejo del cardenal Ganvela de trasladas la capital de la monarquía a Lisboa, en un momento en que el principal eje geopolítico se alejaba del Mediterráneo para pasar al Atlántico. El rey abandonó Lisboa en 1583 para no regresar nunca más.

El piloto aliado que derribó 7 aviones alemanes, 1 italiano, 1 japonés ... y !1 americano¡


Durante la Segunda Guerra Mundial , un piloto de combate estadounidense entró en combate en los cielos de los tres territorios del Eje. Al final de la guerra, había derribado aviones italianos, alemanes, japoneses y ... ah, y ¡un americano!

El teniente Louis Edward Curdes, nacido en Fort Wayne (Indiana) - a lo mejor el nombre del lugar de nacimiento influyó - Es uno de los tres pilotos aliados que fueron capaces de derribar aviones de las tres potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón)

Su primer derribo se produjo el 29 de abril de 1943 en Túnez, un Me-109, a la altura de cabo Bon. Un caza alemán. El 24 de junio derribó un Macchi C.202 italiano en el golfo de Aranci (Cerdeña). 

Trasladado al frente del Pacífico derribo un Mitsubishi Ki-46-II el 7 de febrero de 1945.


El 10 de febrero de 1945 su escuadrón fue destinado a Filipinas. Allí atacaron un pequeño aeródromo japones y uno de sus compañeros fue derribado.

Al poco tiempo apareció un C.47 Skytrain americano de transporte. Pese a llevar las insignias americanas parecía haber sido robado por los japoneses. Curdes se intentó comunicar con el aparato y realizó varias maniobas para contactar con los tripulantes. Al no ver respuesta y dado que el avión se dirigía hacia la base enemiga con intención de tomar tierra lo derribó.

Pero tras un amerizaje forzoso comenzó a salir del interior la tripulación y ¡eran americanos!



El avión se había perdido por el mal tiempo y su radio había dejado de funcionar. Ante la falta de combustible, el piloto se dirigió directamente hacia la pista de aterrizaje, sin saber que era japonesa. Una de las tripulantes del aparato era la enfermera Valorie, la cual terminó casándose con Curdes.

Cargas de Caballería durante la Segunda Guerra Mundial



Los polacos lanzaron en la campaña del 39 exactamente 17 cargas de caballería, una de ellas contra los soviéticos. Los alemanes realizaron dos. 

En 1942 se produjeron las últimas grandes cargas de caballería. Una en la URSS la realizaron jinetes italianos y otra en Filipinas americanos contra tropas niponas. Por ejemplo: el 24 de agosto de 1942 entre 600 y 700 jinetes italianos del regimiento Savoia cargaron en Isbushenskij contra unos 2.000 soviéticos consiguiendo atacarles por un flanco y por su retaguardia. Los soviéticos tuvieron que retirarse en completo desorden. Los italianos cargaron con sus sables desenvainados, aunque también usaron granadas.

El 1 de marzo de 1945 1ª Warszawska Samodzielna Brygada Kawalerii. En Pomerania, encuadrados en las tropas soviéticas. La caballería polaca cargó contra las posiciones alemanas en el pueblo Borujsko (Schönfeld), que formaba parte de la tercera línea de fortificaciones de Pomerania. Se creó un grupo de combate de dos escuadrones (220 hombres) al mando del teniente Zbigniew Starak. los cuales tras duros combates tomaron el pueblo contando 7 muertos y 10 heridos.

Tora Bora (2001): Bin laden se escabulle por las montañas.


Tras el atentado de las Torres Gemelas el presidente Bush, al más puro estilo del Viejo Oeste, dijo que se buscaba a Bin Laden “Vivo o Muerto”. Los servicios secretos americanos detectaron su presencia en las montañas de Afganistan, así que el presidente no dudó en afirmar que la pesada espada de la justicia caería sobre él y su grupo terrorista aunque se escondiesen en la más profunda cueva de las montañas. Sin embargo, la operación para capturar a Bin Laden resulto menos heroica y efectiva de lo esperado.


La editorial HRM nos anticipa una nueva revista que saldrá a la venta el próximo mes de septiembre. No os perdáis un artículo sobre Tora Bora (2001) el intento fallido por capturar a Bin Laden en Afganistán, escrito por un servidor.

La conquista de Cerdeña (1717-1720)

Batalla de Cabo Passaro 11 de agosto de 1718

22 DE AGOSTO DE 1717: Las tropas españolas desembarcan en Cerdeña y recuperan la isla en pocos días. El casus belli esperado fue la detención en Milán del inquisidor general de España por las tropas del emperador. Felipe V prefería una expedición a Nápoles, pero la falta de efectivos aconsejaron lanzar una operación anfibia sobre Cerdeña, excelente puente hacia el resto de Italia.

Se encargó de la empresa José Patiño, intendente general de la Marina, que trabajó incansablemente hasta reunir en Barcelona una veintena de navíos de guerra y cerca de un centenar de transportes —muchos de ellos incautados— en los que se embarcaron 8.000 hombres, 600 cañones, 50 cañones de sitio, 12 de campaña y gran cantidad de pertrechos, municiones y víveres para tres meses.

Batallones de marina 1717

El mando de la flota recayó en el marqués de Mari y el de las tropas expedicionarias, en el marqués de Lede. Zarparon a finales de junio en dos escuadras distanciadas unos días que, por la meteorología adversa, se convirtieron en 20 a su llegada a la bahía de Cagliari (Cáller en catalán), lo que permitió a las fuerzas austriacas preparar la defensa. Con todo, las dos escuadras se conjuntaron hacia mediados del mes de agosto y, el día 22, protegidas por varias galeras, las tropas desembarcaron en una playa cercana a Cáller sin mucha oposición. 

 Protegidas por la flota y la continua llegada de suministros desde Barcelona, las operaciones en tierra se desarrollaron con celeridad. La conquista de Cerdeña propició la siguiente expedición, contra Sicilia e inspirada por Alberoni. En el puerto de Barcelona se concentró una flota al mando de Antonio Gaztañeta compuesta de cinco escuadras: 40 navíos de guerra y más de 300 transportes para proyectar cerca de 30.000 hombres a las órdenes de Lede, que se hicieron con la isla en pocos días, salvo las plazas de Mesina, Milazzo y Siracusa.


Regimiento Asturias (Augusto Ferrer-Dalmau)

La Triple Alianza, sorprendida por el fulminante rearme español y su agresiva política exterior, autorizó a la flota británica en el Mediterráneo atacar a la española que, sin mediar declaración de guerra y por sorpresa, dejó fuera de combate a más de la mitad de los navíos de Gaztañeta.

Colección de cuadros y planos sobre la guerra de Cerdeña y Sicilia, en los años 1717 a 1720 [Manuscrito]

FUENTE: http://www.defensa.gob.es/ceseden/Galerias/destacados/publicaciones/CuadernosHistoria/ficheros/02_OPERACIONES_CONJUNTO_COMBINADAS.pdf

Pre-dreadnought Tsesarevich


Construido en Francia y comisionado en 1903, único en su clase, de 13.000 t, 18 nudos, armado con cuatro piezas de 305 mm y doce de 152, con una cintura acorazada que alcanzaba los 250 mm. 

En febrero de 1904 resultó alcanzado por un torpedo a la entrada de Port Arthur, aunque para Agosto sus reparaciones estaban completadas, participando en la batalla del Mar Amarillo, donde sufrió problemas en máquinas y en la dirección, siendo alcanzado por un total de 15 impactos japoneses, que le causaron doce muertos y 47 heridos, además de obligar al buque a refugiarse en el puerto germano de Tsingao, donde quedó internado hasta el final del conflicto. 

Aún en activo durante la WWI, participa en la batalla de Luna Sound, donde es alcanzado en dos ocasiones por el SMS Kronprinz, con la pérdida de un tripulante y heridas en otros cuatro, pero sin sufrir daños significativos y pudiendo retirarse del combate. 

Tras la revolución quedó en manos bolcheviques, siendo dado de baja en 1924.

Equipo de Francotiradores británicos (Europa Noroccidental, Otoño de 1944)


Para envidia de muchos de sus homólogos, los francotiradores de los batallones británicos de infantería no solo estaban excusados de realizar las tareas más rutinarias, sino que se les permitía utilizar el tipo de traje que quisieran entre los que se destinaban al ejército. 

El francotirador (el que está sentado), que está observando pacientemente desde su escondite, detrás de los agujeros del techo de una casa medio en ruinas, lleva un sobretodo mimético ligero de algodon sobre el uniforme ordinario. Este conjunto, formado por un pulóver holgado con capucha y cuatro bolsillos y unos pantalones amplios, fue muy utilizado como vestimenta para la infantería en los últimos meses de la guerra, pero ya estaba muy bien considerado por los frencotiradores; algunos lo usaban como base para hacerse su «traje ghillie» de fabricación casera. El soldado ha extendido su velo de camuflaje, en forma de red de colores verde y marrón, sobre la cabeza y los hombros; éste era en realidad el uso que se pretendía de una prenda utilizada de una manera más generalizada como bufanda. Su equipamiento es minimo: una cantimplora y y una bandolera de algodón para cincuenta cartuchos; en sus amplios bolsillos caben muy bien una brújula, munición, una lata con repuestos, mapas, dulces, etc. Su fusil es un Enfield N.° 4 Mk I (T) de 7,7 mm con un visor N.° 32 Mk II de 3 aumentos (la letra «T» indica la modificacion del fusil para poder incorporar una mira telescopica).

El compañero del francotirador (de pie) se ha hecho con un chaqueton Denison de los paracaidistas. Pocos francotiradores usaban cascos de acero. Este soldado lleva un gorro de lana. Su equipamiento tambien es minimo: prismaticos y unos cuantos cargadores en los bolsillos. Aunque tambien él es un francotirador entrenado, lleva por comodidad y potencia de fuego un subfusil Sten de 9 mm y tal vez una o dos granadas en los bolsillos. Su tarea consiste en buscar e identificar objetivos, pero sólo para evitar que el equipo sea víctima de contraataques, en los duros combates callejeros que caracterizaron el avance de los británicos a través de Bélgica y Holanda.